Columna do Pastor

3 de Marzo de 2024

Las escrituras de este domingo nos presentan los conceptos de sacrificio y de confianza. Abraham fue llamado a confiar en Dios y a sacrificar a su hijo, Isaac (primera lectura). San Pablo nos recuerda que el sacrificio de Abraham es un anticipo del sacrificio de Cristo, y Dios no abandonara a ninguno de sus hijos, como no abandono a su propio Hijo (segunda lectura). Solamente hay que confiar en Dios como la fuente de fortaleza y de vida en la que cada uno de los discípulos de Cristo se nutre a diario (lectura del Evangelio). Esta es la confianza que Jesús mismo le muestra a tres de sus discípulos cuando se los lleva al monte de la Transfiguración. Al mostrarle un pedazo de la gloria que ha de venir, les anticipa el camino que, como meta, han de realizar, a la vez les asegura que falta mucho por llegar a esa meta. El sacrificio y la muerte también son anticipo de ese encuentro final, realidades que, según el Evangelio, los discípulos querían ignorar.

Queda siempre la confianza en el Señor, quien sabe lo que cada cual necesita y provee a cada cual mas de lo necesario para que lo comparta con otros; sin esa confianza, los discípulos de Cristo pueden caer en la desesperación o la frustración propia de aquellos que carecen de fe. Conviene que los ministerios de la comunidad, al identificar algunos de los desafíos que prevalecen entre ellos, también ofrezcan un breve testimonio que muestre como la confianza en Dios le ha ayudado a abrirse al Espíritu Santo. Quien los ha iluminado y les ha ayudado a resolver dichos desafíos.

Juan J. Sosa